2019: el año que casi lo logramos
Desde comienzo de año abordamos un proyecto de arquitectura industrial que por su magnitud y plazos, implicaba un nivel de dedicación total.
El programa incluía un edificio corporativo de oficinas, servicios para el personal (vestuarios, comedor, etc), áreas de cultivo, procesamiento y almacenamiento con estrictos niveles de calidad. El principal desafío era la integración del programa arquitectónico con los exigentes requerimientos normativos, establecidos a través del intercambio con distintos especialistas y consultores involucrados en el proyecto.
Durante toda la etapa de anteproyecto y proyecto, se hizo imprescindible recordar a Buckminster Fuller para convencer a un equipo multidisciplinario -y a los clientes- de la importancia de elegir de entre todas las posibles soluciones técnicamente adecuadas para cada problema, solo aquellas que agreguen valor estético al proyecto.
Cuando trabajo en un problema, nunca me preocupo por la belleza. Pero cuando termino, si la solución no es bella, sé que está mal
Richard Buckminster Fuller
Este año casi lo logramos.
