EL LIBRE MERCADO CONTRA EL MERCADO CERRADO DE YEREVAN
El libre mercado acaba de demoler el Mercado Cerrado de Yerevan, una de las obras de arquitectura emblemáticas de la capital de Armenia. Fue de noche, sin autorización ni aviso a las autoridades: simplemente pasó, la “libre acción de las fuerzas del mercado” así lo dispuso.
El libre mercado en Armenia se llama Samvel Alexanyan. Dueño de todo el azúcar, trigo, manteca, etanol, y aceite de cocina que se vende en Armenia. Diputado desde 2003 y oligarca desde el colapso de la economía soviética, controla además, el Mercado Cerrado de Yerevan, que hasta el año pasado alojaba un centenar de puestos de frutas, verduras y otros productos agrícolas.
Alexanyan, conocido como Lfik Samó, es el prototipo de oligarca pos-soviético en Armenia. Un especialista en transas de toda índole, a quien su voracidad y la inevitable alianza con el poder político lo colocan de un día para otro en el parlamento.
Dispuesto a transformar el antiguo mercado de puestos en un moderno centro comercial, ¿quién podría convencer al dueño del monopolio más poderoso del país que precisa un permiso de la municipalidad para destruir un edificio de carácter patrimonial?
El edificio, una obra de 1952, estaba inscrito en el listado de patrimonio cultural de la ciudad, y además de ícono arquitectónico de la ciudad, era la fuente de trabajo de unas 3.000 a 10.000 personas, según quien haga el cálculo.
La parodia que siguió a la demolición de un sector del techo del edificio incluyó la imposición de multas irrisorias por parte del gobierno de la ciudad y al propio Alexanyan representando frente a las cámaras el papel de empresario precavido que anticipó con la demolición un “inevitable” derrumbe.
La falta de respuestas por parte del gobierno -incapaz de anteponerse a los intereses de uno de los suyos- anticipa una creciente disputa entre ciudadanía y oligarquía por el control del patrimonio y el espacio público: una contradicción nada trivial tratándose de una ciudad de 2794 años.
