¿SE HUNDE EL BUQUE INSIGNIA?
La Avenida Norte de Yerevan es una caja de sorpresas inagotable: unas tras otras, todas las maldiciones han caído sobre el que parecía -y quizás haya sido- el más jugoso negocio inmobiliario de la Armenia independiente.
A fines de los 90, cuando la administración Kocharian decidió abrir en un barrio consolidado del centro de la ciudad una vía peatonal que conectara el Teatro de la Ópera con la Plaza de la República y los edificios de gobierno, todo parecía posible: el país había ganado la guerra en Nagorno Karabagh, la paz trajo los inversores y a pesar del bloqueo de fronteras la economía comenzaba a dar señales de crecimiento acelerado, que se sostuvieron en dos dígitos y pocas manos, durante varios años.
Quizás Kocharian no fuera todavía el hombre de negocios – casualmente vinculado al sector de la construcción- que luego conocimos cazando leopardos y bisontes en África, o casando a su hijo con Sirushó. Sin embargo, ya contaba con vínculos suficientes para comprometer la inversión clave de la empresa familiar del alcalde de Moscú, Yury Luzhkov.
Si bien el trazado de la Av. Norte se encontraba en el plan urbano del Arq. Alexander Tamanian de 1924 que delineó a Yerevan como ciudad capital, el mismo no se concretó durante el período soviético, de forma tal que el edificio del Museo Histórico y la Galería Nacional se construyó sobre la traza de la propia Avenida, en su remate en la Plaza de la República.
En 2000, el proyecto cobró fuerza a caballo de la creciente demanda de áreas calificadas para la construcción de apartamentos y tiendas de lujo, a partir del financiamiento de privados. La apertura de la avenida implicó un tortuoso proceso de expropiación padrón a padrón de una amplia área residencial, alegando “prevalencia del interés público” y abonando a los propietarios compensaciones muy menores al precio de mercado, lo que provocó una intensa resistencia de los damnificados. Incluso varios edificios de carácter histórico en el área de intervención debieron ser demolidos, y los bloques de piedra de sus fachadas fueron numerados previendo hipotéticas reconstrucciones en otros puntos de la ciudad.
El caso es que la Av. Norte resultó el proyecto urbano emblemático de las administraciones de Kocharian (1998-2008), y se inauguró apenas unos meses antes que terminara su segundo mandato.
Sin embargo, al poco tiempo de su inauguración, las predicciones de los sismólogos y geólogos, que desde 2001 insisten en que el sustrato de la zona no admite desarrollos de esa envergadura, comenzaron a cumplirse una tras otra. Pozos, desniveles, y filtraciones comenzaron a aparecer regularmente como resultado de un proceso de construcción que no tomó los debidos recaudos respecto de un plano inestable de fundación, a poco más de una década de la principal tragedia sísmica de la historia de Armenia, que destruyó completamente la segunda ciudad del país en 1988.
Cada nuevo pozo en las aceras enfrenta los pronósticos apocalípticos de los geólogos de la academia con los de la municipalidad, que consideran naturales estas situaciones. Ruben Yadoyan, director del Laboratorio de Geo-Ecología del Instituto de Geología de la Academia Nacional de Ciencias, considera que los edificios “van a caerse increíblemente rápido, al igual que se elevaron».¹ El experto indica que la remoción de la capa de toba durante la construcción del metro en los ’70, abrió el camino para que el agua que circula por el subsuelo de la ciudad arrastre a su paso capas de arena y piedra partida del subsuelo, generando un gran vacío bajo el centro de la ciudad.
Desde el punto de vista sismológico, Zaven Khlghatyan, Director del Centro de Estabilidad Sísmica de las Estructuras del Ministerio de Situaciones de Emergencia, lamenta que sus estudios sólo serán considerados luego de que suceda una desgracia.² En varias oportunidades ha reiterado que debido a las condiciones sísmicas de la ciudad, edificios de esa altura deben construirse exclusivamente en las zonas que presentan un subsuelo basáltico, que sólo se presenta al norte del centro de la ciudad.
Continuando con la lista de “calamidades”, en noviembre de 2011, la Corte Europea de Derechos Humanos falló a favor de una familia desalojada en 2005, exigiendo al Estado que en un plazo de tres meses abone una compensación de 18.000 euros³. Otras veinte familias han recurrido a la Corte Europea, luego de que las presiones de las autoridades (incluyendo el arresto de su abogado) evidenciaron que ningún tribunal los ampararía en Armenia. El monto total de las reclamaciones de las familias desalojadas asciende a U$S 500.000, exactamente el precio de uno solo de los cientos de apartamentos de 3 dormitorios construidos en la Av. Norte.
El paso del tiempo y los sismógrafos determinará si la Avenida Norte es el primero de una serie de mega-emprendimientos urbanísticos en Yerevan, o un castillo de arena de lujo que se hundirá arrastrado por las aguas subterráneas de la capital.
Mientras tanto, habrá que seguir escuchando a Nareg Sarkisian, Arquitecto en Jefe de Yerevan y autor del proyecto, “sacándola del estadio” con un categórico “¿No están cansados de este tema?”.(4)
- http://www.armenianow.com/social/35280/yerevan_center_north_avenue_construction_insubstantial_zone
- Idem.
- http://www.armenianweekly.com/2011/12/31/european-court-rules-on-evictions-in-armenia/
- ver otras respuestas polémicas de Nareg Sarkisian en el post «(Muy) Malas noticias para el Mercado Cerrado de Yerevan»
