Cosas que dejó el 2018
El 2018 se termina, y es el momento de repasar algunos proyectos desafiantes en los que estuvimos trabajando junto a nuevos clientes y colegas.
En los primeros meses del año vio la luz en tiempo récord el laboratorio de Cannapur en el Parque Tecnológico del Cerro, un proyecto que incorpora un programa nuevo en nuestro país, vinculado a la investigación sobre genética de cannabis para uso medicinal. La necesidad de contar con la obra ejecutada en 30 días exigió un proyecto basado en contenedores marítimos adaptados y un gran trabajo en equipo junto a la empresa CUBO -contratista principal de la obra- y a los técnicos del PTIC, que dio buenos frutos. Se trata de la primera etapa de una serie de proyectos en los que estamos trabajando junto a Cannapur, todos basados en la utilización de altos niveles de tecnología aplicada a la producción e investigación de una industria naciente en nuestro país.
Casi al mismo tiempo, desarrollamos tres proyectos de arquitectura corporativa para empresas líderes en sus áreas: el traslado de las oficinas centrales de The Electric Factory hacia su centro de innovación-academia, el centro de atención telefónica y presencial a clientes de Dedicado, y el layout de la nueva sede de Niko Films. La experiencia de trabajar con empresas sumamente dinámicas implicó asumir las transformaciones y los cambios como un elemento central del proyecto, sin descuidar algunos aspectos claves de este tipo de arquitectura: ofrecer experiencias de calidad a los usuarios de los espacios a tiempo que se construye identidad corporativa.
En el ámbito residencial, dos proyectos de segunda residencia en Maldonado nos hicieron poner foco en formas de proyectar y construir más adaptadas al entorno natural en que estaban implantadas y las limitaciones que este impone. A la vez, la potencia del paisaje en estos proyectos obliga a una reflexión sobre la necesidad de asumir el rol de la arquitectura como soporte y contención de las actividades que le dan sentido, y no a la inversa. En palabras de Yoshio Taniguchi (Tokyo, 1937):
«La arquitectura es básicamente un contenedor de algo. Espero que disfruten no tanto la taza de té, sino el té».
